A veces se pierde la fe y un arrebato de locura nos obliga a desconectar todo vínculo con la naturaleza de origen. La inmolación adquiere, entonces, sentido de purificación. OREJAS DE BURRO tuvo una época, un ciclo y un amor interrumpido a la palabra. Hoy renace, en la terquedad, el sueño y la esperanza, gracias a la flaca voluntad de una razón en la conciencia, que salva a las OREJAS del naufragio.
sábado, 29 de agosto de 2009
ÁNGELA ASUNCIÓN
martes, 4 de agosto de 2009
ALMA
En el portón desvencijado de un taller automotriz, me lancé sobre ella con la sagacidad de un felino atrapando a su presa. Apreté el cuello y le tapé la boca con mi mano derecha. Al cabo de un minuto sentí el peso muerto de su cuerpo. La arrastré hacia el interior y en el asiento trasero de un Falcon 69 comencé a desvestirla. Respiraba bajito, como retomando vida. Até sus extremidades y amordacé su boca, pero ella seguía acalambrada por el terror y el frío. Tenía la mirada triste y moribunda. Mi navaja trazó una línea recta desde el cuello hasta el nacimiento de su sexo. La sangre olía a fierro oxidado y brillaba sobre la blanca piel de aquella mujer en la que esperaba resolver un misterio divino. Estuve atento y no logré ver que escapara nada, sólo sangre y un hedor insoportable. Busqué. Removí sus órganos palpitantes. Sentí el último latido de su corazón y descubrí su falsedad, Padre Gómez; no es cierto lo que nos dice en el seminario. Ya basta de mentiras piadosas y de tanto sermón alucinante. Los humanos no tenemos alma, sólo sangre y un estúpido corazón que apesta.
sábado, 11 de julio de 2009
DRAGÓN DE KOMODO
Ya no me pertenece esa lata de sardinas. Ni siquiera recuerdo si era mía, la robé o un buen samaritano, que descubrió en mis ojos la hambruna empedernida, me la entregó para saciar el apetito acumulado en la romería de los apátridas urbanos. Había ahí, también, una sirena entomatada. Lo pensé dos veces antes de engullirla. El hambre es capaz de volverte criminal. Pero yo no la maté. Ya estaba allí. Entera. Pequeña. Pero entera, acomodada entre dos lánguidas sardinas plateadas. Cerré los ojos y con la punta de los dedos la alce frente a mi boca para dejarla caer en mis fauces de dragón de Komodo. No la mastiqué para evitar lastimarla. La tragué como el pecador que comulga en domingo de pascua. Solo ha quedado el olor acre en el desconsuelo de la tapa enrollada y en las comisuras de mis labios. Las moscas rondan la tristeza de un pedazo de esqueleto abandonado. Comí hasta el hartazgo y un eructo sonoro me denuncia.
Guillermo Berrones
lunes, 30 de marzo de 2009
PRESAGIO
domingo, 22 de marzo de 2009
ESTACIÓN PRIMAVERA
martes, 10 de marzo de 2009
RELIGIÓN
después del carnaval
y haga cenizas
las columnas de su fe
desmoronada.
Puede ser que amase
el polvo de sus huesos
con el agua azufrosa
del infierno.
Puede ser que mi aliento
incube el maniqueo sincretismo
de un tercero en discordia.
Puede ser que el lastre
de una costilla descarnada
engendre el porvenir inusitado
de un ser sin semejanza
y sin imagen.
Puede ser que no me creas,
que dudes,
que sientas la sonrisa de una mentira
histórica
sembrada por la envidia.
Puede ser que el bautista
vierta en el Jordán
la virtud reveladora
de una apostasía blasfema.
Que el bronce de mi piel cubra
la enjuta voluntad
que nos doblega
hasta unirnos
en el infinito sacrilegio
del amor.