lunes, 19 de marzo de 2012

EL BORRACHO BILL

Bill Morgan es un borracho
como tú y como nosotros que estamos aquí empinando el codo
tiene los ojos enrojecidos
se le subió el infierno y está gritando chingaderas
que nadie entiende
y yo lo miro indispuesto
con el peso de las horas venciendo mis párpados
Bill declama Stupid América
y a nadie le importa…
stupid America, see that
chicano
with a big knife
on his steady hand
he doesn’t want to knife you
he wants to sit on a bench
and carve christfigures
but you won’t let him.
Stupid America…
Bill escupe en la sonoridad de la sílaba pid
y América, la puta del Eternity, le da una bofetada
Bill, entre sollozos, sigue recitando:
hear that
chicano
shouting curses on the street
he is a poet
without paper and pencil
and since he cannot write
he will explode…

La foto de Susana

El mar
echado a tus espaldas
con la mansedumbre domada de una fiera;
su lomo azul es un horizonte amodorrado
tras el esplendor de tu figura.
Le robas una caricia
a la brisa del puerto
y repites la imagen cinematográfica
de una estrella mesándose el cabello
seduciendo al incógnito espectador
de esta postal que te mira atento
soñador
desquiciante
alucinado
loco
y que espera ¿qué espera?
Nada, tan solo despertar e inundarse del color de tu mirada.

DETERIORO

Leo en el silencio de una tarde
donde la lluvia es una débil amenaza.
En la terraza que construí para mis soledades
los versos de mis poetas amigos
aburren mi nostalgia.
Llegué a esta hora de la tarde
calvo y desdentado,
con la columna destrozada,
ilusionando una muerte decorosa
y el sol se apaga tras los tejados.

ESPEJISMO

La última vez llevabas un ramo de florecillas silvestres
espigadas
de pétalos minúsculos
y caminabas en los pasillos de tu escuela
como quien va en peregrinación
la flor en la flor
la flor en tu mano
y mis ojos mirándote pasar.

domingo, 10 de octubre de 2010

BOTELLA AL MAR

El mar de autos ruge en la marea del viernes. No hay faro que oriente a los enamorados, a los cazadores de ostras en el cielo. Solo quedan preguntas sin respuestas y la suerte de un mensaje entre las manos de un indigente paticojo. ¿En qué orilla mojó sus pies la que lanzó sobre la espuma esa botella? ¿en qué horizonte clavaron la mirada sus ojos anegados? ¿cuántos años doblaron su paciencia de mujer? En la costera, una calle maltratada por los vándalos del sueño, un hombre lee el mensaje abandonado a la suerte de los pepenadores: “sin la certeza, pero con la esperanza de verte, estuve aquí, a la misma hora, en el mismo espacio, esperando verme en tus ojos”. El indigente guardó el mensaje y la botella en su costal de recuerdos y siguió remando a contracorriente.

Obsequio

Trajo de regalo un año envuelto
en su piel adolescente
vino descalza
retando al fuego envejecido
de un almanaque de cocina.
El clamor impúdico de sus pechos
encendió el incienso
de la perversión
y en el ritual tragué el cítrico sumo
de sus labios,
doblegado ante la sabia irreverente,
de sus escasos años,
rogué, supliqué, pedí
que sepultara mi esqueleto
en el osario de los tiempos muertos,
ella sólo cumplió un deseo:
amortajar una docena de meses de hotel.

viernes, 1 de octubre de 2010

Tíos

Se llama Pablo y es mi tío
el cojo de la familia
Se llama Hilario y es mi tío
el ciego de la familia
Se llama Lázaro y es mi tío
el que se levanta y anda.